El bullying sigue siendo un tema tabú que a día de hoy aún es difícil de manejar. El último caso más grave tuvo lugar el pasado 17 de febrero, cuando el joven Drayke Hardman, un niño de 12 años de Estados Unidos, se quitó la vida tras sufrir durante más de un año acoso escolar en su colegio de Utah.

Según lo que ha trascendido, el joven Drayke sufría maltrato físico y psicológico en el colegio. Sus padres han decidido hacer pública su historia a través de las redes sociales, con la esperanza de generar conciencia para erradicar este tipo de prácticas.

“¿Cómo un niño de 12 años que fue amado por todos piensa que la vida es tan difícil que necesita alejarse de ella?”, escribió la madre Drayke Hardman en Instagram poco después de que el menor se suicidara. «Mi hijo estaba librando una batalla que ni siquiera yo podía salvar», afirmaba Samie Hardman, el padre de Drayke.

Hace dos semanas, las hermanas de Drayke Harman lo encontraron en el suelo tras haberse intentado ahogar con una prenda de vestir. Pese a trasladarlo rápidamente al hospital más cercano, el niño de 12 años falleció a la mañana siguiente.

Tras la muerte del joven, su familia ha iniciado una campaña en redes sociales con el hashtag #DoItForDrayke (hazlo por Drayke), que tiene objetivo que padres y familia se preocupen por enseñarles a los niños la importancia de no tener comportamientos abusivos.

Ojalá no se repitan este tipo de situaciones y luchemos juntos como sociedad por una mayor comprensión, respeto y entendimiento mutuo.

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